El COVID-19 y la reinvención del sector musical

Sobre la autora: Andrea Lizárraga Michelini es CEO & CoFundadora de Musiclink, la primera plataforma de booking online de músicos en Perú, ganadora de Startup Perú 2019. Apasionada de la música y los negocios. Dejó la vida corporativa después de 9 años de experiencia en áreas comerciales de empresas transnacionales para dedicarse al emprendimiento. Actualmente también es Directora de Másters para IE Business School, escuela top de negocios en donde se graduó con honores del International MBA en el 2017.

“Los amantes de la música siguen buscando formas de conectar con sus artistas favoritos. Es así que también a muchas startups nos ha tocado reinventarnos por la pandemia.”

El COVID-19 llegó de manera inesperada para sacudir nuestras vidas en todos los ámbitos y a la economía en todos sus sectores, y la industria musical no se quedó fuera. El sector musical y artístico en general, ha sido uno de los más afectados por el aislamiento social generado a raíz de la pandemia, y probablemente sea uno de los últimos en reactivarse. La emoción de poder corear las canciones de nuestros artistas favoritos en vivo, que antes tal vez dábamos por sentada, ahora es parte de la nostalgia de la “normalidad” a la que añoramos volver. ¿Y será que realmente algún día las cosas volverán a ser como antes? ¿Y crees que deberían volver a serlo, o tal vez es hora de ver un cambio radical en el mundo?

Según la Asociación Peruana de Producción de Eventos y Espectáculos (APPEVE), las actividades ligadas al sector musical generan un promedio de 3,500 millones de soles anuales, de los cuales se perdería al menos el 75% debido al COVID-19. Asimismo, se calcula que aproximadamente 168 mil personas perderían sus trabajos en este año, un 60% de todos los empleos que agrupan a técnicos, sonidistas, iluminadores, comunicadores, entre otros. Y es que los shows en vivo no solo implican a un artista, sino a todo un equipo de producción tras bambalinas, y a muchos otros actores involucrados, desde las grandes productoras de eventos hasta los vendedores ambulantes que no faltaban en los conciertos.

Durante las primeras semanas de aislamiento social, muchos artistas optaron por realizar streamings en vivo gratuitos, en plataformas digitales como Facebook e Instagram. Incluso se vieron varias iniciativas alrededor del mundo para que la música siguiera sonando, como el “Cuarentena Fest” y el festival “Yo Me Quedo en Casa”, organizados en España en el mes de marzo. En ese mismo mes, también vimos surgir varias iniciativas locales como “Que no pare la música”, “Desde mi casa” y las “Cuarentena Sessions” de Musiclink, las cuales buscaban dar exposición al talento emergente peruano.
Sin embargo, luego de que el presidente Martín Vizcarra prohibiera los espectáculos que reunieran a más de 300 personas y el premier Vicente Zeballos indicara que los eventos artísticos se mantendrían cancelados durante el resto del año, se hizo evidente que los artistas necesitaban cambiar de estrategia para poder seguir teniendo un sustento económico. Es así que comenzamos a ver surgir algunas iniciativas interesantes de streaming y monetización de eventos artísticos, como Joinnus Live, Plugmusix, e incluso eventos vía Zoom.

Sin duda, el sector musical se ha tenido que reinventar, lo cual es un reto para los artistas y todos los actores involucrados. Esto es algo totalmente nuevo para la audiencia, pero lo cierto es que los amantes de la música siguen buscando formas de conectar con sus artistas favoritos. Es así que también a muchas startups nos ha tocado reinventarnos por la pandemia.

En el caso de Musiclink, fuimos pioneros en los festivales digitales de talento emergente. En abril organizamos el primer Musiclink Fest a través de Joinnus, en el cual contamos con 12 excelentes artistas y donamos el 20% de los ingresos a la ONG Juguete Pendiente, con miras a contribuir con su misión de hacer llegar víveres a quienes más los necesitaban. Asimismo, en junio y julio tuvimos el Musiclink Fest 2 y 3, los primeros festivales de talento independiente vía Zoom, con 18 artistas en total. Estos festivales funcionaron bastante bien debido a que la plataforma permitía que el público interactuara de manera mucho más cercana con los músicos. Además, pusimos a disposición varias formas de pago (Passline, Yape, Plin y Paypal), de manera que la compra de las entradas fuera lo más sencilla posible para los usuarios.

Si bien la cuarentena ya se ha levantado, la pandemia trajo consigo una nueva normalidad que seguirá con nosotros por mucho más tiempo. El consumidor se ha vuelto mucho más digital, ya sea voluntariamente o por necesidad, incluso en ámbitos en los que nunca había pensado hacerlo. Teniendo ya conciertos y obras de teatro por Zoom, los conciertos por realidad virtual – que ya existen, pero aún no son ampliamente conocidos en nuestro país – no suenan tan descabellados. Y aquí estaremos las startups peruanas, para seguir adaptándonos rápidamente a nuestro entorno y convirtiendo los obstáculos en oportunidades con la resiliencia que caracteriza a los emprendedores exitosos.

Fuentes:
– ¿Qué ocurre en el backstage de la industria musical frente a la pandemia de la COVID-19 en el Perú?; RPP Noticias; Link aquí.
– Festivales de música 100% digitales para divertirse durante el confinamiento; Crónica Global; Link aquí.

Industrias Creativas, Educación y Tiempo Libre

Sobre el autor: Harry Orsos, Presidente de ASÍCREAPERÚ, Asociación de Industrias Creativas y Culturales del Perú.

“Un círculo virtuoso se pone en marcha cuando la expresión cultural de una transformación económica y productiva contribuye a amplificarla, y la reproduce.”

Una generación de innovadores que comprendieron, primero que todos, el potencial de las computadoras personales y el internet protagonizó una gesta que transformó al mundo y los hizo inmensamente ricos. Su estatus de celebridades globales ha animado a las Industrias Creativas estadounidenses a contar y difundir las historias de Bill Gates, Steve Jobs, Jeff Bezos, Mark Zuckerberg, Sergey Brin, Jack Dorsey, etc. en casi todo soporte y formato disponible.

Un círculo virtuoso se pone en marcha cuando la expresión cultural de una transformación económica y productiva contribuye a amplificarla, y la reproduce. En las sociedades más desarrolladas, esta dinámica entre la “superestructura” y la “infraestructura” se genera en forma natural, espontánea: luego de conocer a tan potentes “role models” a través de uno de estos comics[1] o películas[2], buena parte de las nuevas generaciones opta por emular a estos hiper-exitosos nerds aprendiendo a desarrollar software o construir hardware. (Podríamos preguntarnos a qué responde la creación de personajes como “Condorito” o “Don Ramón” en América Latina, y qué efectos tiene en la autopercepción de nuestro capital humano: “es más chévere ser vago y pillo”?).

Cambio Cultural
La Secretaría de Gobierno Digital de la Presidencia del Consejo de Ministros está circulando la “Encuesta Digital Nacional para el Co-Diseño de la Política y Estrategia Nacional de TRANSFORMACIÓN DIGITAL”[3], a la que define como un “proceso continuo, disruptivo, estratégico y de CAMBIO CULTURAL que se sustenta en el uso intensivo de las tecnologías digitales, sistematización y análisis de datos para generar efectos económicos, sociales y de valor para las personas” (las mayúsculas son nuestras). Entre las 14 metas propias de la Transformación Digital de un país (pregunta 11) señala las siguientes:

– Contar con un sistema educativo público (inicial, primaria, secundaria, y superior) que se desenvuelva naturalmente en entornos digitales.             
–  Establecer un cambio cultural donde los ciudadanos se sientan parte de la Transformación Digital del país.            
–  Lograr la Transformación Digital en las diversas industrias del país.

Marketing de Contenidos para el Cambio Cultural
Emulando la estrategia del “Content Marketing”, los países más periféricos que -como el Perú- quisieran acelerar su propia Transformación Digital pueden aprovechar los contenidos que ya desarrollaron las Industrias Creativas estadounidenses para atraer a una masa crítica de jóvenes a un “embudo de ventas” (“sales funnel”) que los decidiera a matricularse en esos cursos que “un sistema educativo público que se desenvuelva naturalmente en entornos digitales” debería poner a su disposición, para que puedan adquirir las capacidades necesarias para implementar la Transformación Digital “en las diversas industrias de sus países”.

El cambio cultural al que se aspira puede medirse mediante indicadores muy concretos: en nuestro ecosistema cultural -compuesto por los entornos educativos no formales que están a nuestro alcance y en los que elegimos pasar nuestro tiempo libre- ¿en qué medida se está incrementando la presencia de contenidos de las características señaladas?
El impacto de semejante iniciativa no es para nada desdeñable. Como gráficamente resume el Diagrama del Lifelong and Lifewide Learning del LIFE Center[4], aprendemos 4 veces más en estos espacios que mediante procesos de enseñanza formal.

¿Qué “Aprendo en Casa”?
Ante la falta de iniciativas en esta dirección, los canales de televisión de señal abierta llenan el vacío con contenidos muy poco edificantes, que quienes no tienen TV de pago ni internet no tienen más remedio que consumir a manera de entretenimiento. A través de las pantallas a mi disposición ciertamente “Aprendo en Casa” pero no sólo de la excelente programación educativa desarrollada por el MINEDU para la cuarentena: durante ese mismo tiempo, el rating de los programas de “TV basura” se ha disparado tanto que en el Congreso de la República se ha presentado una iniciativa legislativa para prohibirlos “en horario familiar”. Por su parte, a las empresas editoras privadas tampoco les ha interesado ampliar la oferta de comics disponibles en los kioskos del país, en los que siguen reinando Condorito y los superhéroes.

¿Qué podría aprender en casa?
Es urgente un pacto para que la televisión de señal abierta privada y la pública procuren elevar la calidad educativa del tiempo libre al que tienen acceso las nuevas generaciones de peruanos. Si una de las partes que suscribiesen este acuerdo fuese una asociación gremial tan proactiva como Empresarios por la Educación, la señal abierta privada podría propalar al menos una vez por semana películas con actores famosos (algunas de las cuales han sido bastante taquilleras) en las que sus protagonistas son líderes en innovación tecnológica.
Aunque “Piratas del Silicon Valley” (1999) de TNT (Turner Network Television), que recrea la rivalidad entre Bill Gates y Steve Jobs (2), no calza del todo con la descripción anterior, es muy entretenida y podría lograr un “rating” aceptable. Para agradecer y recompensar esta apuesta por parte de los anunciantes, los espectadores procuraríamos consumir los productos y servicios que nos propongan. A la televisión pública le tocaría emitir la versión “documental” de estas mismas historias; por ejemplo, el capítulo de la serie “American Genius” de National Geographic (2015) que también muestra la competitiva relación entre Bill Gates y Steve Jobs[5] (5).

Industrias Creativas para la Transformación Digital
La televisión -creada por John Logie Baird/Philo Farnsworth- es, por supuesto, una de las viejas tecnologías de la comunicación y la comunicación a través de las cuales podemos difundir contenidos. Más antigua, la imprenta de Gutenberg sigue vigente, y a esas mismas historias podrían acceder nuestros niños y jóvenes leyendo historietas impresas, si las empresas editoras privadas se sumaran a este acuerdo.
La arquitectura -como es evidente en un templo chavín o una iglesia gótica cargados de murales, vitrales, gárgolas, etc.- es tal vez la primera de las TICs, y es otro canal que puede aportar su “granito de arena”: visitar el Computer History Museum en Mountain View[6] es otra forma de conocer la historia de Silicon Valley. Si un gobierno peruano decidiese cumplir con la Vigésima Política de Estado planteada por el Acuerdo Nacional, y pusiera al alcance de los peruanos 7 Museos de Ciencia y Tecnología en las principales ciudades del país, es casi inevitable que cada uno tuviera una sección dedicada a las Computadoras. Pero concretar este anhelo requiere una importante inversión que es muy difícil hacer sostenible, por lo que la decisión política puede seguir demorando; y, a estas alturas, puede resultar obsoleto.
 
Industrias Creativas Digitales para la Transformación Digital
Por suerte, todas las viejas TICs se vienen digitalizando, y la masiva entrega de tablets con conexión a internet por parte del gobierno ha hecho accesible para un número sin precedentes de niños y jóvenes peruanos cualquier contenido que se quisiera poner en línea.
Asegurar los derechos para poder compartir los contenidos seleccionados en una plataforma online requiere muy poca inversión por parte del estado (o de la alianza público-privada propuesta aquí), y permitiría a los niños y jóvenes peruanos leer estas atractivas historietas, ver estas potentes películas y documentales en su tiempo libre, complementando los programas educativos formales de “Aprendo en Casa”. Y, a pesar de que en Perú no contamos con un Museo de la Computación, la dieta cultural de las nuevas generaciones de peruanos también podría incluir la visita virtual de un Museo de Ciencia, Tecnología e Industrias de cualquier parte del mundo cada semana.
Cada uno de estos elementos debe funcionar como un “infomercial” diseñado para estimular las vocaciones sin las cuales la Transformación Digital de un país no despega; la estrategia sugerida en este artículo habrá cumplido su objetivo si su implementación consigue que el número de “nerds” peruanos se dispare.

La decisión de acelerar ese cambio cultural debe traducirse en un gran esfuerzo para facilitar el acceso a material de “entretenimiento” muy diferente a la oferta que en el Perú el libre mercado viene poniendo a nuestro alcance. La calidad educativa del tiempo libre a la que tendrían acceso las nuevas generaciones de peruanos sería equiparable a la de los ciudadanos de los países más desarrollados y, podría cambiar la vida no sólo de un porcentaje importante de nuestros escolares, sino de muchos de nuestros 1,3 millones de NINIs.
Aprendemos -en gran parte- de los contenidos que desarrollan las Industrias Creativas, y si la oferta disponible en nuestro propio ecosistema cultural no suma en la dirección que nos interesa, podemos y debemos poner a disposición de las nuevas generaciones de peruanos aquellos que sí contribuyan a su educación.


[1] https://www.comixology.eu/Steve-Jobs-Co-Founder-of-Apple/digital-comic/11687
[2] https://en.wikipedia.org/wiki/Pirates_of_Silicon_Valley
[3] https://www.gob.pe/9272-participar-en-la-encuesta-digital-nacional
[4] http://life-slc.org/about/citationdetails.htm
[5] https://www.nationalgeographic.org/education/channel/american-genius/
[6] https://computerhistory.org/

Una visión global de las industrias creativas y culturales para América Latina

Sobre el autor:
Diego Jaén es actualmente Global Network Manager en Creative Business Network. Tiene experiencia en el desarrollo de programas de emprendimiento a nivel Centroamericano, Latinoamericano, multirregional y mundial. Ha trabajado con proyectos de cooperación y con fondos gubernamentales enfocados en el desarrollo de los sectores de las industrias creativas y culturales desde hace 5 años. Y tiene más de 8 años de experiencia en el desarrollo de programas educativos para emprendedores, competencias de emprendimiento y uso de herramientas de validación de modelos de negocio.

“Merecemos preguntarnos ¿qué sucede en América Latina?, ¿cómo podemos promover la cooperación interregional de los distintos ecosistemas emprendedores de la región?”

Al hablar de industrias creativas existen distintos enfoques, cada organización decide cuál es el que desea adoptar en función de sus necesidades, planes y programas. Desde el punto de vista de Creative Business Network (CBN) y en un contexto europeo, rodeado de oportunidades de financiamiento con proyectos de cooperación regional, las industrias creativas se dividen en 15 sectores[1]. Cualquier emprendimiento que sea parte de estos sectores, o que tenga una incidencia directa en el desarrollo de una empresa relacionada con ellos, se considera parte de las industrias creativas y culturales.

Por esta razón, al trabajar con un enfoque internacional desde Copenhague, en Creative Business Network se promueve una visión integral de las industrias creativas con el apoyo de sus aliados internacionales. Esto se traduce en uno de sus más grandes valores: el apoyo a la diversidad para la colaboración.

Es precisamente con este tipo de interacciones globales en mente, que abordo una temática relacionada con la cooperación interregional. Por lo que merecemos preguntarnos ¿qué sucede en América Latina?, ¿cómo podemos promover la cooperación interregional de los distintos ecosistemas emprendedores de la región?

En mi posición de Global Network Manager, y como Latinoamericano, considero que la cooperación entre ecosistemas es clave para el desarrollo de las industrias creativas y culturales en la región. La disposición para colaborar está presente en múltiples comunidades. De la misma manera, existe en varios espacios gubernamentales y diplomáticos. Sin embargo, es nuestro deber como organizaciones del ecosistema emprendedor encontrar más oportunidades para desarrollar nuestras capacidades, compartir y adquirir conocimiento en función de las necesidades de la industria.

Gracias a la oportunidad de experimentar de primera mano un proyecto de cooperación interregional europea, pude comprender la importancia de reconocer las fortalezas de organizaciones en otros países. Asimismo, descubrí el aporte de sumar redes de contactos en el desarrollo de proyectos para las startups de las industrias creativas y culturales. Cuando se suman experiencias desde varios países, con diferencias culturales, y con distintas estructuras de apoyo, se obtienen productos con riqueza de perspectivas que aseguran un enfoque integral.

Ahora bien, ¿a qué obstáculos nos enfrentamos en América Latina? Existen distintos factores que inciden directamente en el desarrollo de las industrias económicas. Mi objetivo no es apuntar ni condenar actitudes políticas o decisiones económicas. Al contrario, deseo celebrar estos factores y promover la diversidad de realidades que enfrentamos para encontrar, en conjunto, soluciones integrales que puedan ayudar a un gran número de emprendedores dentro de la industria.

Otro obstáculo es la tendencia a trabajar únicamente con los países vecinos. Es comprensible que la situación geográfica brinde una mayor similitud de las industrias económicas. No obstante, las industrias creativas y culturales poseen una capacidad mayor para internacionalizarse y adaptar sus productos y servicios a cada región o país. Por lo que el alcance de estos proyectos puede devenir en resultados que dejan de lado factores claves para el desarrollo de oportunidades de las startups.
  
Finalmente, para responder puntualmente a la pregunta inicial de cómo promover la cooperación de ecosistemas en la región, deseo afirmar que el aporte más significativo es reunir la mayor variedad de experiencias. Como organizaciones, debemos formar parte de diversas comunidades y representarlas en las distintas redes que ya conformamos. Necesitamos aprender el uno del otro y escuchar activamente los aportes y vivencias de las partes involucradas.

Este es solo uno de los primeros pasos, y estoy seguro de que, como región, estamos listos para darlo.
 
 
[1] Arquitectura, publicidad, artesanía y artesanía, diseño, tecnologías de la experiencia, moda, cine, video y fotografía, gastronomía, ocio, actividades, música, artes escénicas, publicación, radio y televisión, videojuegos y publicación electrónica (para industrias creativas), impresora 3d, juguetes y juegos.

La contribución de las industrias culturales y creativas a la sociedad

Sobre el autor:
Rasmus Wiinstedt Tscherning es el fundador y director general de Creative Business Cup (CBC), la iniciativa global para emprendedores, innovadores e inversores de las industrias creativas.  Con más de 20 años de experiencia en las industrias creativas, ha desempeñado funciones clave de liderazgo dentro de la UE y a nivel internacional. Fue ex Director General del Centro para la Economía Cultural y De la Experiencia, ex Presidente de la European Creative Industries Alliance y copresidente del Grupo OMC sobre Acceso a la Financiación para los Sectores Culturales y Creativos. También fue El Presidente Oficial de la Dirección General de Educación y Cultura de la Comisión Europea.

“Mediante el fortalecimiento de las ICCs, las sociedades pueden lograr una serie de beneficios, no sólo relacionados con las propias ICC’s en términos de empleo y crecimiento, sino también una economía más innovadora y dinámica”

Al igual que otras industrias, las Industrias Culturales y Creativas (ICC) se componen de varios sectores diferentes que parecen muy diversos, desde la moda y el cine hasta los juegos y las artesanías, pero todos comparten muchas de las mismas características y desafíos. Las ICC’s contribuyen a la sociedad de diversas maneras que se dividen en dos categorías principales: crean valor de mercado como el empleo, el crecimiento y las exportaciones y valores ajenos al mercado, como la contribución a la identidad de una sociedad. El potencial de crecimiento de las industrias culturales y creativas sigue siendo enorme si pudiéramos liberar el potencial. Los estudios muestran que:
1. Las empresas de industrias culturales y creativas están mucho más orientadas internacionalmente que otras industrias.
2. Estas empresas tienen la misma motivación para el éxito comercial que otros sectores y necesitan servicios especializados de desarrollo empresarial para acelerar su crecimiento.
3. Los derechos de propiedad intelectual, tanto la protección como la explotación comercial, son fundamentales para el éxito y el crecimiento de muchas empresas culturales y creativas.
4. Las claras ventajas para otros sectores de la economía para mejorar la innovación y el desarrollo empresarial ni siquiera han sido parcialmente reconocidas.
Los valores no comerciales de las ICC han sido típicamente apoyados y protegidos por los ministerios de cultura, hasta se han considerado parte del dominio de los ministerios. Sólo en los últimos años se han tenido en cuenta nuevas expresiones creativas, como los juegos. El juego de ordenador Limbo desarrollado por Playdead recibió desde el principio el apoyo de las autoridades culturales danesas por sus valores artísticos. Más tarde ganó varios premios y fue un éxito como el tercer juego más vendido en Xbox en 2010. Además, ciertas partes de un sector, como la industria del cine, pueden estar trabajando en condiciones comunicantes, por ejemplo, los productores de películas, y algunas otras partes están fuertemente subvencionadas, por ejemplo, los organismos públicos de radiodifusión. Las ICCs pueden ser herramientas poderosas, que inician revoluciones y crisis internacionales, por lo que los sectores culturales de las ICC a menudo están exentos de regulaciones comerciales internacionales u organizaciones intergubernamentales.
Las ICCs más impulsadas comercialmente han estado típicamente bajo el ámbito de los ministerios de desarrollo empresarial, pero rara vez como un sector en sí mismo. Sin embargo, cada vez hay más documentación sobre «cómo” de países y organizaciones intergubernamentales como la UE.
Las ICC’s a menudo forman una parte fuerte de la marca de un país, región o ciudad. Angry Birds, Minecraft, LazyTown y LEGO podrían no estar asociados como tal con Finlandia, Suecia, Islandia y Dinamarca, pero junto con Nordic Food y Noma, han dado a la región nórdica su identidad y su marca.
Con la designación de las Naciones Unidas de 2021 como “La Economía Creativa para el Desarrollo Sostenible”, las ICCs estarán en la sede delantera de encontrar soluciones a los desafíos mundiales. Las empresas y emprendedores creativos e innovadores se embarcarán en la búsqueda de soluciones a los retos fuera de los sectores ICCs. En noviembre de 2019, la OMS publicó el informe “¿Cuáles son las pruebas sobre el papel de las artes en la mejora de la salud y el bienestar?”, que es otro ejemplo de cómo las ICCs contribuyen a las soluciones fuera de su campo.
Mediante el fortalecimiento de las ICCs, las sociedades pueden lograr una serie de beneficios, no sólo relacionados con las propias ICC’s en términos de empleo y crecimiento, sino también una economía más innovadora y dinámica en general, un mayor bienestar, sentido de comunidad y significado entre los ciudadanos. La estrategia política adecuada para fortalecer las ICC’s puede hacer mucho para crear condiciones marco beneficiosas, pero para ver que se desarrolla todo el potencial, el sistema educativo debe adoptar nuevas formas de aprendizaje y pensamiento y el resto de la economía, es decir, todos los sectores no ICC’s deben darse cuenta de que trabajar con ICCs mejorará la innovación y los negocios y los llevará a la Economía Creativa del siglo XXI.

The Contribution of the Cultural and Creative Industries to Society

About the author:
Rasmus Wiinstedt Tscherning is the founder and Managing Director of Creative Business Cup (CBC), the global initiative for entrepreneurs, innovators, and investors from the creative industries.
With over 20 years of experience in the creative industries, he has served in key leadership roles within the EU and internationally. He is former Managing Director of the Center for Cultural and Experience Economy, former Chairman of the European Creative Industries Alliance, and co-chair of OMC Group on Access to Finance for Cultural and Creative Sectors. He was also the Official Speaker for the European Commission DG Education and Culture.

“By strengthening the CCIs, societies can achieve a number of benefits, not only related to the CCIs themselves in terms of employment and growth, but also a more innovative and dynamic economy in general and increased wellbeing and sense of community and meaning among for the citizens.”

Just like other industries, the Cultural and Creative Industries (CCIs) are composed of several different sectors that seem very diverse – from fashion and movies to gaming and crafts – but all share many of the same characteristics and challenges. The CCIs contribute to society in various ways that fall into two main categories: they create market value such as jobs, growth and exports and non-market values such as contributing to the identity of a society. The potential for growth in the cultural and creative industries is still vast if we can unleash the potential. Studies show that:
1. Companies in cultural and creative industries are far more internationally oriented than in other industries.
2. These companies have the same motivation for commercial success as other sectors and are in need of specialized business development services to accelerate their growth.
3. Intellectual property rights – both the protection and commercial exploitation – are key to success and growth in many cultural and creative companies.
4. The clear advantages for other sectors of the economy to improve innovation and business development has not been even partially recognized.
The non-market values of the CCIs have typically been supported and protected by ministries for culture, in so far they have been considered part of the ministries’ domain. Only in recent years have new creative expressions, such as gaming, been considered. The computergame Limbo developed by Playdead received early on support from the Danish cultural authorities for Limbo’s artistic values. It later went on to win several prizes and was a success as third highest selling game on Xbox in 2010. Also, certain parts of a sector, such as the movie industry may be working under commercial conditions, e.g. the film producers, with some other parts being heavily subsidized, e.g. the public broadcasters. The CCIs can be powerful tools – starting revolutions and international crisis – which is why the cultural sectors of the CCIs are often exempted from international trade regulations or inter-governmental organizations.  
The more commercially driven CCIs have typically been under the remit of the ministries of business development, but rarely as a sector. However, there is an increasing documentation on «how to» from countries and inter-governmental organizations like the EU.  
The CCIs often form a strong part of the branding of a country, region, or city. Angry Birds, Minecraft, LazyTown and LEGO might not as such be associated with Finland, Sweden, Iceland, and Denmark, but along with Nordic Food and Noma, they have given the Nordic region its identity and its brand.
With United Nations’ designation of 2021 as “The Creative Economy for Sustainable Development”, the CCIs will be in the front seat of finding solutions to global challenges. Creative and innovative companies and entrepreneurs will be charged with finding solutions to challenges outside the CCI sectors. In November 2019, WHO published the report “What is the evidence on the role of the arts in improving health and well-being?” which is another example of how the CCIs contribute to solutions outside their field.
By strengthening the CCIs, societies can achieve a number of benefits, not only related to the CCIs themselves in terms of employment and growth, but also a more innovative and dynamic economy in general and increased wellbeing and sense of community and meaning among for the citizens. The right political strategy to strengthen the CCIs can do a lot to create beneficial framework conditions, but to see the full potential unfold, the educational system must embrace new ways of learning and thinking and the rest of the economy, i.e. all the non-CCI sectors must realize that working with CCIs will improve innovation and business and bring them into the Creative Economy of the 21st Century.