Educadores Liderando el Cambio en Tiempos de Crisis

Sobre la Autora: Carla Muñiz De Los Ríos es CEO de Wempo y Especialista en Innovación en Educación

“Generando Innovación en las Instituciones Educativa en la Nueva Normalidad”

¿Podemos desarrollar un sistema de enseñanza y aprendizaje de clase mundial que permita que el concepto de clase ideal se vuelva realidad e inclusive mejore año a año?

Definitivamente la actual coyuntura del Covid-19 nos dibuja un mundo educativo con muchos retos dado que nos delinea, por un lado, un contexto que prohíbe la concurrencia a los centros de enseñanza; y por otro, como consecuencia, que las instituciones educativas tengan que pasar de la noche a la mañana de un sistema convencional a uno online con muy corto tiempo de adaptación. Frente a este panorama, surge la gran oportunidad y necesidad por parte de los colegios, institutos, universidades y centros educativos en general de desarrollar nuevos modelos que les permita seguir satisfaciendo la demanda por los servicios educativos en el Perú. Sin embargo, ¿Podemos mantener la misma calidad de enseñanza en este contexto? La respuesta es sí: Con mucha innovación. Pero ¿Cómo lograrlo? Estas son algunas de las preguntas que trataremos de resolver a continuación.

De acuerdo con un sondeo elaborado a más de 44,000 padres de familia realizado por la Asociación Peruana de Usuarios y Consumidores (ASPEC), más del 90% de los padres de familia de colegios privados se encuentran frustrados e insatisfechos con la educación virtual brindada porque perciben que dicho servicio no es de la misma calidad al compararse con la versión presencial. El mismo estudio arroja que se sienten frustrados porque el pago que realizan no guarda relación con el valor del servicio.

Adicionalmente, cuando desde Wempo hemos conversado con muchos estudiantes, ellos nos comentan que la actual pandemia los tiene cada vez más cargados de tareas y que no con cuentan, por ejemplo, con proyectos grupales que los entusiasme y motive. En cuanto a los profesores, la mayoría nos manifestó que no se sienten preparados para enfrentar la educación remota. ¿Cómo podemos implementar un modelo innovador en las instituciones educativas que nos ayude a resolver los retos mencionados?
 
Desarrollando Liderazgo

Lo primero que se requiere al iniciar un proceso de innovación es el desarrollo de liderazgo, pero no sólo de los que están a la cabeza, sino de las diferentes partes de la institución educativa. Ello implica que los colegas de diversas áreas trabajen en equipo para buscar la mejor solución y el mejor aprendizaje de los estudiantes. Para ello, se necesita desterrar algunos mitos sobre el liderazgo. El liderazgo no es un rol, ni una persona en particular, sino un conjunto de tareas distribuidas a lo largo de toda la organización. Es una forma de trabajar junto a otras personas.

Para poder mejorar la enseñanza y el aprendizaje en los colegios en el contexto del Covid-19 o cualquier otro tipo de escenario de crisis es esencial desarrollar el liderazgo de los docentes. Sólo las personas que trabajan en el día a día con los estudiantes son los que pueden cambiar los salones de clase y los espacios de aprendizaje. Los líderes de las instituciones educativas y los administradores necesitan proveer los recursos y crear las condiciones para que prospere tanto el liderazgo en los docentes como su aprendizaje. De acuerdo con el Massachussets Institute of Technology, para poder lanzar un proceso de Innovación en las escuelas, debemos considerar 4 componentes los cuales están interrelacionados entre ellos, que son:

1.    Unir a las personas para que trabajen en ideas que realmente les importe.

Si venimos a una institución educativa y no nos damos el trabajo de conocer sobre la historia, los valores y la cultura de esta, será difícil poder implementar cambios sostenibles. Lo que realmente hace que la innovación despegue no es decir que todo lo que se ha estado haciendo anteriormente está mal. Sino todo lo contrario. Los líderes empiezan por entender, respetar y rendirle cierto honor a todo lo que se ha estado haciendo y a partir de ahí construir equipos que trabajen con ideas que permitan llegar adelante el trabajo.

2.    Afinar la visión y ponerse a trabajar

Los líderes educativos, entre ellos los directores, gerentes educativos, superintendentes, etc. no deberían ser los que definan la dirección, sino solamente deberán traer la visión e indicar el camino. Una vez definido esto, la parte más difícil de esta segunda fase es ponerse a trabajar con el objetivo de reunir diferentes ideas y perspectivas de las personas alrededor de una visión compartida o la resolución de un reto. En esta etapa, es muy importante, además, aceptar que no tenemos que saberlo todo, ni tenerlo todo mapeado, sino empezar a trabajar desde pasos sencillos. Mi objetivo no es darles una receta ni un plan, ni tampoco darles los pasos que deben seguir para implementar la soluciones a los retos en las instituciones educativas. La idea más bien es que todas las personas de las diferentes áreas vayan aprendiendo a medida que vayan avanzando y mantener la mente bien abierta a nuevas perspectivas. El proceso para desarrollar profesores que lideren el cambio parte de un ciclo de experimento y experiencia.
Los profesores líderes adoptan nuevos recursos, lanzan experimentos, colaboran con sus colegas y otros profesores, comparten sus experiencias y también están abiertos a recibir nuevas experiencias. Es el liderazgo de los profesores los que deben manejar el ciclo de experimentación en las aulas de clase y es ahí cuando el proceso de innovación ocurre. El rol de los líderes del colegio que no están en contacto con los alumnos todos los días, por su parte, deben ayudar a engrasar las ruedas de ese ciclo liderado por los docentes proveyendo a los profesores con los recursos, tiempo y guía para que traten nuevas cosas y compartan lo que han aprendido a sus colegas.
 
3.    Trabajando los Altos y Bajos Juntos

Las cosas por lo general no salen a la primera y a medida que el trabajo avanza, nos vamos a encontrar con altos y bajos. Iniciar y lanzar innovación es definitivamente emocionante, pero también requiere de trabajo duro. Requiere de habilidad para los altos y bajos y en ese sentido el rol del líder es trabajar con las emociones de las personas para contener y dar energía cuando las emociones estén regadas por todos lados cuando nos encontremos en los tramos bajos.

4.    Mejorar el Proceso y Ajustarlo

Finalmente, para poder determinar si algo está funcionando o no, es imprescindible medir. Por ello una parte crucial de iniciar un proceso de cambio es medir el progreso para ir ajustando a medida que vamos avanzando. Parte de este trabajo requiere de la evaluación de si las prácticas institucionales están o no llevando a una mejora para un mejor aprendizaje. Sin embargo, el trabajo más grande de esta etapa está en el proceso del cambio cultural y en la creación de las condiciones necesarias para que los profesores y administradores puedan mirar la evidencia, compartirla y ver si la pueden ajustar y mejorar.

Solo las instituciones educativas que pueden llegar hasta esta última etapa de constante experimentación, evaluación y ajuste podrán convertirse en organizaciones de aprendizaje y conseguirán liderar el cambio. Lograrán convertirse en laboratorios de aprendizaje y enseñanza donde no solo crezca y aprenda el alumno, sino también el profesor, el administrador, etc.

La pregunta es ¿Qué rumbo están tomando las instituciones educativas durante este proceso de cambios? La educación es un pilar fundamental que define el crecimiento sostenido de un país en el largo plazo y por ello no puede flaquear ni, mucho menos, parar. Una coyuntura como la que nos trajo el Covid-19 definitivamente nos cambió las reglas del juego a todos, pero nos deja la gran lección que debemos estar siempre listos a re imaginar constantemente nuevos espacios de enseñanza y aprendizaje que aseguren un sistema educativo de clase mundial que mejore año a año y que asegure a los estudiantes el éxito en el siglo XXI y mucho más allá.

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